Azure Dreams
- Plataforma: PlayStation
- Desarrollador: Konami
- Género: Roguelike
- Lanzamiento: 13 de noviembre de 1997
Argumento
En la tranquila ciudad de Monsbaiya se alza una enorme torre repleta de monstruos, tesoros y misterios. Muchos aventureros han intentado conquistarla, atraídos por las riquezas y la gloria que promete, pero pocos han logrado llegar muy lejos.
Tras la desaparición de su padre durante una expedición a la torre años atrás, un joven aprendiz de aventurero decide seguir sus pasos y descubrir qué ocurrió realmente. Armado únicamente con su valor y acompañado por criaturas que podrá criar y entrenar, emprenderá una peligrosa aventura llena de desafíos imprevisibles.
A medida que ascienda por los cambiantes niveles de la torre, conocerá nuevos aliados, fortalecerá sus vínculos con los habitantes de la ciudad y descubrirá secretos ocultos sobre su familia, el mundo que le rodea y el verdadero propósito de la misteriosa construcción.
Una mezcla única de exploración, estrategia, crianza de monstruos y elementos de rol que convierte cada incursión en una aventura diferente.
Analisis
Cuando nos ponemos a los mandos de Azure Dreams, lo primero que sorprende es su propuesta. Una misteriosa torre repleta de secretos, monstruos y tesoros donde multitud de aventureros han intentado alcanzar la cima con la esperanza de descubrir todos sus misterios y hacerse con las riquezas que esconde. Ya desde el principio, la premisa resulta interesante y despierta la curiosidad. Dan ganas de seguir avanzando para descubrir qué demonios nos quieren mostrar y revelar conforme progresamos en la aventura.
Cuando iniciamos la partida, lo primero que debemos hacer es crear a nuestro personaje. A continuación se nos presenta una pequeña introducción donde conocemos a nuestros padres. Somos hijos de un aventurero que dedicó su vida a explorar la torre, buscando tanto fortuna como las emociones que proporcionaba cada nueva expedición. Sin embargo, en una de esas incursiones perdió la vida, dejando tras de sí un legado que inevitablemente acabará cayendo sobre los hombros de su hijo.
Es al cumplir los 16 años —la mayoría de edad en este mundo— cuando al protagonista se le permite acceder a la torre para ganarse la vida. Es entonces cuando se nos presentan las mecánicas principales del juego.
Básicamente, debemos adentrarnos en la torre llevando únicamente cinco objetos de nuestra elección. Una vez dentro, cada planta contiene multitud de elementos que podremos recoger: espadas, escudos, hierbas curativas, objetos mágicos, habilidades especiales y, sobre todo, huevos. Y es precisamente este último elemento uno de los aspectos más importantes de todo el juego.
De esos huevos nacerán unas criaturas que podremos invocar mediante el uso de un collar, pudiendo llevar hasta dos acompañantes a la vez. Al igual que ocurría en muchos juegos de monstruos de la época, cada criatura pertenece a un elemento determinado: fuego, agua, viento o tierra, existiendo fortalezas y debilidades entre ellos. Estos pequeños compañeros serán fundamentales para nuestro progreso, ya que subirán de nivel, aprenderán habilidades y se convertirán en nuestra principal herramienta para sobrevivir dentro de la torre. Eso sí, también consumen puntos de magia y necesitan ser alimentados para mantenerse activos; de lo contrario, acabarán durmiéndose y dejándonos vendidos ante cualquier enemigo.
Y es que dentro de la torre no todo son recompensas. Cada planta está infestada de monstruos que pueden acabar con nosotros de un solo golpe si no estamos preparados. Al derrotarlos iremos ganando experiencia, aumentando nuestro nivel y mejorando nuestras estadísticas. Sin embargo, aquí aparece uno de los elementos más duros del juego: si morimos, regresaremos automáticamente al pueblo perdiendo tanto nuestro nivel como la mayoría de los objetos obtenidos durante la expedición.
En ocasiones podremos utilizar cristales de teletransporte para escapar y conservar parte de nuestro botín, aunque incluso así perderemos los niveles ganados durante la incursión. Por este motivo resulta tan importante entrenar correctamente a nuestras criaturas, ya que son ellas las únicas que conservan permanentemente su experiencia, habilidades y progreso, convirtiéndose poco a poco en la verdadera clave para alcanzar las plantas más altas.
Además, cada vez que accedemos a la torre esta se regenera completamente. Los mapas cambian, los objetos aparecen en lugares distintos y la distribución de enemigos se modifica. Nunca recorremos exactamente la misma planta dos veces, obligándonos a explorar nuevamente y encontrar el ascensor que nos permita continuar ascendiendo.
Estamos, en esencia, ante una de las bases fundamentales de los roguelike: avanzar todo lo posible, fracasar, aprender y volver a intentarlo cada vez un poco mejor preparado. El objetivo final se encuentra en la planta 40 y, creedme, no es una tarea sencilla.
Pero Azure Dreams no se limita únicamente a la torre. Con el dinero que obtenemos podremos mejorar nuestra casa y desarrollar diferentes aspectos de la ciudad. Sin embargo, lo que más me sorprendió fue descubrir uno de los secretos que esconde el juego.
Mientras jugaba me llamaban la atención unos misteriosos recuadros que aparecían en la pantalla de guardado. Imaginaba que estarían relacionados con algún objeto legendario o algún secreto oculto de la torre. Mi sorpresa fue mayúscula cuando descubrí que aquello estaba relacionado con conseguir novias para nuestro protagonista. Como si de un auténtico galán se tratase, podemos cortejar a varias chicas del pueblo para ganarnos su afecto: la tendera, la cocinera, la enfermera, la bailarina y alguna más. Una auténtica japonesada que nadie se espera cuando empieza la partida (o igual debería, ahora que lo pienso).
Gráficamente el juego resulta bastante curioso. Los diseños de personajes tienen una estética muy anime y están bastante logrados. Sin embargo, el movimiento puede resultar algo ortopédico al principio. Cuesta acostumbrarse a él y no transmite demasiada fluidez durante las primeras horas. Afortunadamente, conforme avanzamos acabamos adaptándonos y aprendiendo a movernos con mayor comodidad, aunque sigue sin ser precisamente uno de los puntos fuertes del juego.
En cuanto al apartado sonoro, cumple correctamente. Las melodías acompañan bien la aventura y ayudan a crear ambiente, aunque no estamos ante una banda sonora especialmente memorable ni destacable.
La parte de crianza de los animalitos, me parece que podría tener más filón, aunque no está mal planteado. Se pueden combinar para hacerlos más fuertes, evolucionan como los Pokémon, etc. Pero de todas formas siempre te deja una sensación de que se podría dar más de lo que dá.
Estamos ante una propuesta arriesgada y muy original para su época. Tiene ideas realmente interesantes y mecánicas que consiguen diferenciarlo de otros juegos del catálogo de PlayStation. Sin embargo, también hay que decir que es un juego extremadamente de nicho. Requiere paciencia, mucha paciencia. No es fácil de terminar y, además, puede llegar a resultar muy repetitivo. Al final la estructura consiste en entrar en la torre, conseguir objetos, subir plantas, entrenar monstruos y volver a empezar una y otra vez.
Precisamente por ello creo que no es un juego que vaya a entrarle a cualquiera. Hay que conectar con su propuesta para disfrutarlo realmente.
En resumen, Azure Dreams es un título muy peculiar, cargado de ideas originales y con una personalidad propia difícil de encontrar en otros juegos de la época. Es duro, exigente y a ratos repetitivo, pero también tremendamente adictivo para quien logra entrar en su dinámica. Recomiendo darle una oportunidad, aunque conviene hacerlo sabiendo a lo que uno se enfrenta: preparaos para sufrir, para perder el progreso una y otra vez y, sobre todo, para armaros de mucha paciencia.
Lo mejor
• La propuesta jugable
Una mezcla muy original de RPG, roguelike, gestión de monstruos y simulador de vida. Incluso hoy en día sigue sintiéndose diferente a la mayoría de juegos de su época.
• Las criaturas
Criarlas, entrenarlas y hacerlas evolucionar acaba convirtiéndose en el auténtico corazón de la aventura. Son fundamentales para progresar y generan una gran sensación de avance permanente.
• La torre y su generación aleatoria
Cada incursión es distinta. Los mapas, enemigos y objetos cambian constantemente, haciendo que cada subida tenga un componente de exploración e incertidumbre muy atractivo.
• La cantidad de contenido secundario
Mejorar la ciudad, ampliar la casa, interactuar con los habitantes y las relaciones con las distintas chicas del pueblo aportan mucha más profundidad de la que uno podría esperar inicialmente.
• Personalidad propia
Pese a mezclar mecánicas de otros géneros, consigue sentirse único. Es uno de esos juegos que difícilmente se parecen a cualquier otra cosa del catálogo de PlayStation.
Lo peor
• Extremadamente repetitivo
La estructura jugable consiste básicamente en entrar en la torre, conseguir objetos, entrenar monstruos, morir o escapar y volver a empezar. Si no conectas con esta fórmula puede hacerse muy pesado.
• Muy exigente y poco amable con el jugador
Perder niveles y gran parte del progreso tras cada derrota puede resultar frustrante, especialmente durante las primeras horas.
• Movimiento algo ortopédico
El control requiere adaptación y no transmite demasiada fluidez al principio. Con el tiempo mejora la sensación, pero nunca llega a destacar.
• Ritmo lento
Es un juego que exige paciencia constante. El progreso suele ser gradual y a veces puede parecer que avanzas muy poco tras varias horas de juego.
• Muy de nicho
No es un juego para todo el mundo. Su estructura roguelike, su dificultad y su repetición pueden hacer que muchos jugadores abandonen antes de descubrir todo lo que ofrece.
VALORACION: 

y media