Donkey Kong 64
- Plataforma: Nintendo 64
- Desarrollador: Rareware
- Género: Plataformas / Acción y aventura
- Lanzamiento:
22 de noviembre de 1999
6 de diciembre de 1999
10 de diciembre de 1999
Argumento
En Donkey Kong 64, el malvado King K. Rool prepara un nuevo plan para acabar con Donkey Kong y sus amigos: utilizar su gigantesco cañón para destruir la Isla DK. Sin embargo, un fallo en el mecanismo le obliga a ganar tiempo mientras sus secuaces capturan a los miembros de la familia Kong y roban sus preciados objetos.
Donkey Kong tendrá que embarcarse en una gran aventura para rescatar a sus compañeros, recuperar los objetos robados y detener los planes de los Kremlings antes de que sea demasiado tarde. Pero no estará solo: a lo largo de la aventura contará con la ayuda de Diddy Kong, Lanky Kong, Tiny Kong y Chunky Kong, cada uno con sus propias habilidades.
El objetivo será recuperar los plátanos dorados, rescatar a los miembros de la familia Kong y reunir los recursos necesarios para frustrar los planes del villano. Para conseguirlo, habrá que explorar enormes escenarios, resolver puzles, superar minijuegos y enfrentarse a numerosos enemigos, aprovechando las habilidades únicas de cada uno de los cinco protagonistas.
Analisis
Después de todo el buen trabajo realizado en Super Nintendo con una de las franquicias más importantes de Nintendo, junto con Mario (muy de la mano en su historia por motivos evidentes) y Zelda, Rare vuelve para la Nintendo 64 con una «monita» historia en este bestial Donkey Kong 64. Y no decepciona a los amantes de las aventuras de nuestro simio amigo.
La presentación del juego ya nos indica que lo vamos a pasar sobroson con el magnífico rap que se marca toda la familia Kong para presentar a cada uno de los miembros que protagonizan esta aventura y, claro está, todas sus habilidades, muy importantes para poder avanzar en cada aprieto que podamos encontrarnos.
La premisa del juego es simple: el malvado reptil de ojo a la birulé, King K. Rool, quiere eliminar la isla Kong con su nueva arma. Como no paga muy bien a sus empleados y, encima, los trata un poco como Steve Jobs, digamos que la dichosa máquina no acaba de funcionar y necesita tiempo para ponerla a punto. Un tiempo que aprovecharán nuestros monitos amigos para desbaratar sus planes o, por lo menos, intentarlo.
Tanto los personajes como los escenarios están perfectamente diseñados para hacer nuestras delicias. Partimos, como siempre, con Donkey Kong y tenemos toda la isla Kong para explorar, así como la isla del horrible reptil y otras, como la isla de las hadas. En cada punto tenemos zonas a las que accedemos por portales, para los que debemos pagar con plátanos si queremos entrar. En total, tenemos siete mundos y un último escenario que es la guarida de King K. Rool.
A medida que avanzamos en la historia, iremos rescatando al resto de compañeros: Diddy, Lanky, Tiny y Chunky, cada uno de ellos con sus especialidades. Además, podemos aprender habilidades que nos enseña mediante pociones nuestro querido y odiador de todo lo moderno, y viejo amigo, Cranky Kong. Con estas pociones podremos desde hacer invencible a Donkey, volar con barriles cañón con Diddy, andar haciendo el pino a gran velocidad con Lanky, hacerse enana con Tiny o convertirse en un simio gigante con Chunky, entre otras habilidades. Estas nos van a ayudar a conseguir todos los plátanos dorados en cada una de las fases, que, por cierto, son cuatro más uno (que nos regala uno de los ingenieros del reptil al entregarle un trozo del plano de la máquina) por cada uno de los mundos para cada uno de los monos.
También están Funky y Candy. El primero nos entregará armas para poder disparar como un buen estadounidense, mientras que la segunda nos dará un instrumento musical para poder darle a los bongos con Donkey o pegarnos unos buenos solos de guitarra eléctrica con Diddy (no confundir con Dee Dee Ramone, bajista de los gloriosos The Ramones).
Gráficamente, es una delicia. Los escenarios, los personajes, los movimientos… Todo está realizado con un cuidado pasmoso. Se nota el grandísimo trabajo de Rare en una época dorada de la compañía.
Musicalmente, ¿qué podemos decir? Si empieza con un rap mayúsculo y lo acompañas con las grandes melodías características del título, que ya habían sido tan bien implementadas y traídas en los Country de Super Nintendo, el resultado es admirable. Acabas tarareando más de una, seguro. Pero no solo destaca la música: cualquier detalle de los efectos de sonido también está a la altura.
Si a todo esto le sumamos que este sí fue traducido perfectamente a nuestro idioma, tenemos un conjunto de elementos que hacen del título algo a tener en cuenta. Porque este tipo de cosas ayudan a que el público entre en el juego. Las cosas como son.
El juego es exigente y te obliga a fallar y volver a fallar para conseguir las cosas. Desde los minijuegos de los barriles plátano para conseguir los platanitos dorados hasta las últimas etapas, en las que incluso te obligan a pasarte dos veces la recreativa de Donkey Kong para conseguir una moneda Nintendo y a alcanzar los 5.000 puntos en el juego de Jetpac para conseguir la moneda Rare. Y estas monedas las necesitas para poder conseguir la última llave y enfrentarte al jefe final…
Tienes, aparte de los plátanos dorados que indicamos antes, hadas a las que rescatar sacando fotos, peleas de arena en cada zona, la búsqueda de los trozos de plano para que te den el plátano dorado y las llaves para poder liberar a un enorme reptil enemistado con King K. Rool, que nos irá abriendo zonas para poder acceder a nuevos mundos.
Pero no todo son buenísimas noticias en el juego, porque también tiene cosas malas. Aparte de una dificultad un poco regulera en algunos puntos, como indicamos antes, la cosa se pone más peligrosa por culpa de dos infames enemigos de los juegos de plataformas en 3D de esta época. Primero de todo, el mando y, en concreto, el de la Nintendo 64. En las partes en las que toca apuntar, disparar o actuar rápido, es un verdadero dolor de cocos. Y el otro gran protagonista, seguro que lo adivináis: la cámara. Ah, la dichosa cámara… Estás perfectamente escapando de un enemigo y, de pronto, te pega un bailoteo, cambia la perspectiva y acabas empotrado contra el dichoso bicho, precipitándote por un barranco o sin poder medir bien el salto. Es un verdadero castigo.
Pero no todo podía ser bueno, y es que el juego, pese a algunos detalles, no deja de ser altamente disfrutable y monito, muy monito. Es uno de esos juegos que son básicos en una consola de Nintendo. Es imprescindible.
Lo mejor
El apartado gráfico, con unos escenarios, personajes y animaciones realizados con un cuidado extraordinario.
La banda sonora, con melodías y efectos memorables.
La traducción al castellano, que permite disfrutar plenamente de la aventura en nuestro idioma.
La variedad de personajes y habilidades, que aportan diferentes posibilidades a la exploración.
La enorme cantidad de secretos, coleccionables y actividades que ofrece cada mundo.
El encanto y el sentido del humor característicos de la saga, que hacen de esta aventura una experiencia muy disfrutable.
Lo peor
Una dificultad irregular en determinados momentos, con desafíos que pueden resultar excesivamente exigentes.
Algunos minijuegos y pruebas obligatorias que pueden llegar a resultar frustrantes, especialmente los requisitos finales para conseguir las monedas Nintendo y Rare.
El control, especialmente a la hora de apuntar, disparar y reaccionar con rapidez, que puede convertirse en un auténtico dolor de cocos.
La cámara, con cambios de perspectiva inoportunos que dificultan los saltos, la exploración y los enfrentamientos.
VALORACION: 


y media