Tiny Toon Adventures: Toonenstein - Dare to scare!
- Plataforma: PS1
- Desarrollador: Terraglyph Interactive Studios
- Género: Película interactiva
- Lanzamiento:
02 de noviembre de 1999
02 de noviembre de 1999
Argumento
Nuestra emocionante pareja, Plucky y Hamton, leía tranquilamente el periódico matinal cuando descubrió un anuncio que decía: “Se necesitan hombres de gran cerebro. Se pagará muy bien”. Plucky, completamente incapaz de resistirse a la posibilidad de incrementar su inexistente fortuna, decidió salir a buscar la fuente de su riqueza.
Pero obviamente no eran conscientes de que estaban a punto de toparse con la misteriosa mansión en la que Elmyra está creando un monstruo. Su verdadero plan consiste en atrapar a unos cuantos aventureros ambiciosos, con intención de usar sus cerebros para dar vida a la criatura. En cuanto entran en la mansión descubren el plan. Ahora tendrás que salvar a Furrball, Plucky y Hamton antes de que sus cerebros se conviertan en las gachas del monstruo de Elmyra. Plucky y Hamton se encuentran con Furrball, que está deseando escapar de las garras de Elmyra, y les enseña las interioridades de la mansión Toonstein.
Analisis
Tomar los mandos de Tiny Toon Adventures: Toonenstein – Dare to Scare! en PS1 provoca una sensación engañosa durante los primeros segundos: el juego entra por los ojos. Los gráficos son coloridos, las animaciones mantienen cierta esencia cartoon y, por supuesto, la licencia Tiny Toon es un imán inmediato para cualquiera que haya crecido con sus travesuras en televisión. Incluso el apartado sonoro cumple sin alardes, aportando ese mínimo ambiente “Looney” que cabría esperar. Sin embargo, esa primera impresión se desvanece de forma súbita en cuanto descubres lo que el juego es realmente capaz de ofrecer… o mejor dicho, lo que es incapaz de ofrecer.
Porque una vez superado ese envoltorio atractivo, empieza el verdadero problema: Toonenstein es un juego vacío. Vacío de ideas, vacío de alma y vacío de diversión. Un proyecto que parece concebido bajo la premisa de que tener la licencia Tiny Toon es suficiente para convencer al jugador, y nada más lejos de la realidad. La jugabilidad es tan absurda y limitada que roza lo insultante. La única mecánica real consiste en moverse por una serie de habitaciones activando palancas para subir o bajar en un ascensor. Eso es todo. No hay variedad, no hay ritmo, no hay desafío, no hay humor, no hay chispa Tiny Toon… no hay absolutamente nada. Se repite la misma acción una y otra vez hasta caer en un tedio difícil de describir.
Resulta sorprendente que una franquicia tan dinámica, divertida y llena de personalidad haya terminado convertida en un juego tan insípido. En un título donde la imaginación debería desbordarse, lo que encontramos es un diseño perezoso, sin objetivo, sin estructura, casi como si el proyecto hubiera sido improvisado a toda prisa. Por si fuera poco, ni siquiera se molestaron en incluir un doblaje al castellano, algo que habría aportado un mínimo de vida a un conjunto ya de por sí apagado.
Toonenstein es un recordatorio perfecto de lo que ocurre cuando un equipo se confía en exceso en el peso de una licencia. Cuando se piensa que basta con poner a Plucky, Hamton o cualquier otro personaje en la portada para tener un producto vendible, se terminan gestando engendros como este. Un juego que no solo no honra el nombre Tiny Toon, sino que parece hecho para que los jugadores olviden la experiencia cuanto antes.
Un título soso, repetitivo y completamente falto de sentido que demuestra que, a veces, lo peor que puede pasarle a una licencia querida es caer en manos equivocadas.
Lo mejor
• Los Tiny Toon
La licencia es, sin duda, lo único que sostiene el invento. Ver a los personajes de Tiny Toon Adventures siempre despierta simpatía, y en cuanto aparecen Plucky y Hamton, uno siente ese pequeño golpe de nostalgia de las mañanas viendo la serie en la tele. La esencia base está ahí —al menos en lo visual—, y eso es prácticamente lo único que consigue que el jugador mantenga un mínimo de interés.
• Bonito gráficamente
Dentro de lo terrible que resulta la propuesta jugable, hay que concederle algo: su aspecto gráfico es agradable. Los escenarios tienen un toque caricaturesco bien resuelto y los modelos de los personajes cumplen. Nada sobresaliente, pero sí lo suficientemente correcto como para parecer, al menos, coherente con la estética Tiny Toon. Es lo único que da la impresión de que había intención artística… aunque se quede solo en eso.
Lo peor
• Jugabilidad
Aquí es donde el juego se derrumba por completo. La jugabilidad es prácticamente inexistente, reducida a ir de pantalla en pantalla y activar palancas sin sentido alguno. No hay reto, no hay ideas, no hay diversión. Se siente como si alguien hubiera creado el esqueleto de un prototipo y lo hubiera lanzado como un producto final. Un despropósito.
• Repetitivo
La palabra “repetitivo” se queda corta: el juego es monótono, cíclico, vacío. Todo consiste en repetir la misma acción una y otra vez hasta que tu cerebro desconecta. No hay evolución, ni variedad, ni sorpresa. En un juego que debería rebosar energía al estilo Looney, lo único que rebosa es cansancio desde el minuto uno.
• Sin vida y sin sentido
El error más imperdonable: no tiene alma. Ni humor, ni chispa, ni gags, ni situaciones propias de Tiny Toon. Es un juego absolutamente apático, incapaz de generar una sonrisa. Se siente como un producto fabricado sin cariño, sin pensar en los fans y sin pensar siquiera en hacer algo digno.
• Aburrido
No solo carece de diversión: es aburrido de una forma casi ofensiva. Aunque uno quiera encontrarle el punto, el juego no da nada a cambio. Ni entretenimiento, ni ritmo, ni tensión, ni creatividad. Es aburrimiento en estado puro.
• Sin doblaje
Para rematar, ni siquiera cuenta con un doblaje al español, algo que habría aportado al menos una capa de encanto adicional. En otros juegos de la franquicia el doblaje era parte fundamental del carisma; aquí directamente se lo ahorraron, reforzando la sensación de producto menor, hecho sin esfuerzo y sin respeto por la licencia.
Valoración:
(y gracias)



