Tales of Destiny
- Plataforma: PlayStation
- Desarrollador: Wolfteam
- Género: RPG
- Lanzamiento:
23 de diciembre de 1997
30 de septiembre de 1998
Argumento
En un mundo donde la tecnología antigua y la magia conviven, el joven Stahn Aileron, un chico impulsivo y soñador que viaja como polizón en una nave voladora llamada Draconis, se ve envuelto por accidente en una gran aventura cuando descubre una misteriosa espada parlante llamada Dymlos.
Esta espada es una de las legendarias Swordians, armas inteligentes creadas en una antigua guerra para combatir a una raza conocida como los Aeth’er Wars. Al empuñarla, Stahn se convierte en su maestro y, sin quererlo, se ve implicado en un conflicto de escala mundial, donde diversas fuerzas intentan obtener el poder de las Swordians para sus propios fines.
A lo largo de su viaje, Stahn conoce a otros portadores de Swordians, cada uno con sus propias motivaciones y pasados, y juntos se enfrentarán a una organización que pretende revivir una antigua y peligrosa civilización con el fin de dominar el mundo.
Con un estilo de anime clásico, momentos dramáticos y cómicos a partes iguales, Tales of Destiny narra una historia sobre el valor, la amistad, y el peso de empuñar un poder que podría cambiar el destino del mundo.
Analisis
Cuando comienzas un RPG, lo mínimo que esperas es que la historia te invite a seguir, o que sus personajes y escenarios estén a la altura de las expectativas. Tales of Destiny no solo cumple con esto: lo entrelaza con naturalidad y lo lleva un paso más allá.
A simple vista, la premisa no sorprende: un joven protagonista (Stahn Aileron) se encuentra con una espada parlante de una antigua civilización, y pronto se ve envuelto en un conflicto que amenaza con arrasar el mundo. Nada nuevo… ¿verdad? Pero no hay que dejarse engañar. Lo que parece un argumento clásico de “elegido contra el mal” va mutando poco a poco en una historia de gran trasfondo, donde la arqueología, la guerra, los dilemas morales y las decisiones personales adquieren un peso real. Los artefactos de la civilización Aetherian, las “Swordians”, no son simples armas mágicas: son reliquias vivas, cargadas de historia, emociones e ideales rotos por la guerra.
Conforme avanzamos, descubrimos que ni los héroes son impecables, ni los villanos completamente despreciables. Todos arrastran heridas, dudas, contradicciones. Hay espacio para la traición, la pérdida, el sacrificio… pero también para la amistad, la lealtad y el crecimiento. Tales of Destiny sabe emocionarte con los pequeños momentos entre sus personajes tanto como con las grandes escenas dramáticas.
Y todo ello ocurre mientras recorremos un mundo vibrante, con ciudades llenas de vida, culturas distintas y una sensación de aventura continua. El juego te recompensa no solo por combatir, sino por hablar, explorar y dejarte llevar por su narrativa.
Namco firmó aquí un JRPG muy especial que, aunque a veces se ve eclipsado por otros grandes nombres del género en la misma consola (Final Fantasy, Suikoden, Xenogears…), tiene una identidad única. El sistema de combate en tiempo real, los sprites llenos de personalidad, la música y el carisma de sus protagonistas lo convierten en una joya que todo fan del rol japonés debería al menos probar.
Lo mejor:
• Historia
Como ya mencionamos en nuestro avance, Tales of Destiny nos presenta una narrativa que comienza como una historia más de espada legendaria y elegido del destino, pero que rápidamente gana en profundidad y emoción. La historia se va desplegando con calma, tomándose su tiempo para presentarnos el mundo, su mitología y sus conflictos, pero cuando coge ritmo… engancha sin remedio. Lo que empieza como una aventura juvenil acaba tornándose un viaje repleto de giros, traiciones, decisiones morales y madurez emocional. Es de esos títulos que consiguen que te quedes jugando “solo un poco más” hasta que te das cuenta de que ya ha amanecido.
• Personajes
Uno de los mayores logros del juego. El elenco principal —Stahn, Rutee, Mary, Philia, Garr, Chelsea, Bruiser, Karyl, los Swordians— está construido con mimo y profundidad, y todos tienen sus momentos de brillo. Incluso los secundarios como Leon, Lilith, Marian o Illene logran calar hondo. Y los antagonistas, lejos de ser villanos unidimensionales, aportan complejidad y hasta humanidad, destacando Kronos o Lydon. Tales of Destiny entiende que los buenos también se equivocan y los malos tienen motivaciones reales. Pocas veces hemos visto un desarrollo de personajes tan trabajado en un JRPG noventero.
• Música
El apartado sonoro está a un nivel altísimo. Las melodías de combate, los temas de ciudad, las piezas dramáticas… todo acompaña a la perfección, elevando la historia en los momentos clave. Un trabajo de composición que no tiene nada que envidiarle a otros grandes del género como Final Fantasy o Suikoden.
• Gráficos
Aunque estamos en una época de exploración del 3D, Tales of Destiny apuesta por unos gráficos 2D detallados y coloridos que le sientan como un guante. Los sprites de los personajes están llenos de carisma y movimiento, y los escenarios rebosan vida. Además, cuenta con escenas animadas estilo anime que son todo un deleite visual, incluyendo una intro absolutamente mítica.
• Jugabilidad
Aquí es donde el juego se distancia del típico RPG por turnos: los combates en tiempo real son adictivos y dinámicos. Una vez entiendes cómo funciona el sistema de combos y habilidades, se vuelve una experiencia táctica y trepidante. Puedes controlar un personaje o dar órdenes a todo el grupo, lo que da mucho margen a la estrategia y al estilo de juego de cada jugador. Pocos títulos de la época ofrecían una jugabilidad tan fresca y adictiva.
Lo peor:
• Sin versión europea
Y aquí viene uno de los grandes pecados: Tales of Destiny nunca llegó oficialmente a Europa. Increíble, pero cierto. Una joya del JRPG que nos fue negada, sin traducción al español ni adaptación alguna. Para colmo, su secuela directa jamás salió de Japón, y lo más cercano que tuvimos fue el renombrado Tales of Eternia como falso Tales of Destiny 2 en EE.UU. Una absoluta injusticia para los fans europeos.
• Ciudades algo desaprovechadas
Aunque el diseño de las ciudades es visualmente atractivo, en términos de interacción dejan que desear. Más allá de las tiendas y algún que otro NPC con información relevante, la mayoría de casas y rincones son puramente decorativos. Le falta ese toque de exploración rica y detallada que tanto disfrutamos en otros juegos del género.
• Viajes algo lentos al principio
El sistema de viaje en el primer tramo del juego puede llegar a desesperar. La ausencia de opciones de viaje rápido, combinada con un alto ratio de encuentros aleatorios y una geografía algo confusa, hace que el backtracking se vuelva un suplicio. Pasarse media hora de aquí para allá combatiendo conejos que no aportan apenas experiencia puede hacer perder la paciencia a más de uno. Por suerte, mejora con el tiempo, pero las primeras horas se resienten por ello.
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