Bueno, pongamos que acepto lo de que un juego infantil tenga que ser fácil. No estoy de acuerdo, pero lo acepto. Para que los padres se lo puedan poner a los críos y que estén entretenidos un rato sin que se frustren demasiado. Igual ni se me pasó por la cabeza más que nada porque nunca ha sido así, ni siquiera para los juegos de Nintendo de la saga Mario.
El Yoshi’s Island es muy infantil, te dan bonus de vidas hasta el punto de ser casi infinitas y aún así yo diría que es un poco difícil y todo. No me refiero a conseguir todas las flores y estrellas y tal, sino a que te pueden matar de vez en cuando si no estás atento.
Pero vale, te acepto que los 50cc de los Mario Kart son el modo fácil para niños. Aún así, la jugabilidad sigue siendo frustrante. Vale, me pongo el juego a 100cc que como corren un poco más las curvas cuesta un poco más dominarlas y tal. Pongamos que me curro la partida al máximo, tengo suerte de pillar unas cuantos objetos que me protegen de ciertos ataques, me pillo todos los aceleradores, me meto en todos los atajos, no me choco con nada y consigo “dejar atrás” a los demás, voy el primero.
Pues el juego no te permite que te quedes ahí mucho rato, da igual si te lo has currado, da igual si has tenido la suficiente habilidad para conseguirlo. Te van a tirar de todo, y si no es suficiente, te tiran una concha azul y santas pascuas. Al final, si ganas es por que has tenido la suerte de que cuando tiraron la concha azul te acaban de adelantar y pasaste a ser el segundo y la pudiste evitar.
En fin, eso es sólo un ejemplo, ponerme a detallar todo lo que hacen mal me llevaría mucho rato. Pero en resumidas cuentas al final es eso, no es un juego de carreras, es un juego de tirarse cosas todo el rato. No se premia la habilidad, se castiga. Imagino que a los niños les hará gracia pero a mí me parece absurdo.
Y sí, repito que el de Sonic es un poco así. Pero algo en el estilo de conducción y en que las armas son un poquito más justas que en otros juegos me ha convencido para comprarlo.