Dentro del relanzamiento de Tente, la Lego española, 50 años después: todo empezó con 500 moldes rescatados de un almacén

Tente es referida habitualmente como el LEGO español. El principio de su historia, en 1972, fue muy posterior al de LEGO, y sus piezas llegaron con unas dimensiones y proporciones sospechosamente similares, pero quedarse ahí sería injusto. Tente fue el juguete estrella de los niños españoles de los setenta y los ochenta, cuando LEGO, en parte por tener que pagar carísimos aranceles, no reinaba con puño de hierro.

Tras una década de los ochenta brillante y de crecimiento en todos los sentidos, Tente tuvo sus primeras turbulencias en 1992, cuando la crisis económica de Exin, la empresa que lo fabricaba, le dejó en tierra de nadie. En 1998 Borrás se hizo con su patente para volver a vender los sets heredados y crear algunos nuevos, como el Titanic, muy de moda entonces; o algunos veleros. Entonces a Tente le crecieron los enanos: Borrás también entró en problemas financieros, y por si fuera poco, el año 2000 consolidó la tendencia del juego digital. Ordenadores, videoconsolas y juegos electrónicos fagocitaron al juguete analógico. Tente quedó sumida en un largo ocaso que culminó en 2007, cuando cesó definitivamente su producción.

En los casi quince años que han pasado desde entonces, Tente no ha muerto para cientos de coleccionistas y amigos de la marca que siguen hablando, intercambiando piezas y manuales de instrucciones escaneados, y en definitiva alimentando una pasión conjunta que arrastran desde la infancia. Dos asociaciones les dan cobijo, Tenteros y La Tenteteca. Lluís Montoliu, uno de los mayores expertos en biotecnología de España, usó piezas de este juego para explicar la técnica de detección de COVID al inicio de la pandemia. En la memoria de muchos quedó marcado su anuncio de los noventa, con la voz de Constantino Romero y unos gráficos 3D pioneros creados por ordenador. Así marcó Tente, un juego atemporal que acaba de volver tras varios lustros en el olvido.

500 moldes olvidados en un almacén

La idea de relanzar Tente le vino a José Luis Reguilón, director general de la marca, en la comunidad de Tenteros. Lograron fabricar un molde de inyección para sacar de él sus propias piezas, costeándolo entre diecinueve personas para que saliese más económico. Aquel fue el primer acercamiento, la primera experiencia, que sirvió de germen para cuando José Luis acababa de quedarse en paro a causa de la pandemia.

Entonces, en abril de 2020, trató de iniciar cierta actividad creando piezas de Tente, su pasión desde la infancia, con inyección plástica a partir del molde conseguido. Para el mes de julio ya había iniciado la conversación con Educa-Borrás, quien tiene la patente desde finales del siglo pasado. Llegaron a un acuerdo de comisiones para relanzar una marca que se estaba devaluando cada año por su inactividad, y así empezaron los movimientos para volver a producir piezas.

Cada pieza tiene al menos un molde (las más complejas pueden tener dos o hasta tres, como las bisagras, que se componen de hembra, macho y vástago), así que Educa-Borrás recuperó los casi 500 moldes de las 350 piezas que llegaron a fabricar y los pusieron en manos de iUnits, la empresa que acababan de crear José Luis y otros tres socios, para que pudiesen volver a producirlas casi veinte años después.

Los siguientes pasos fueron diseñar en 3D nuevas piezas y sets para complementar a las heredadas y, por supuesto, comenzar a dibujar las líneas maestras de la producción. Un dato: los moldes de inyección como los usados para crear estas piezas pueden costar entre 5.000 y 6.000 euros, además del mantenimiento que requieren para evitar que con el paso del tiempo se produzcan piezas con rebabas, holguras, medidas no del todo precisas que provoquen que no encajen bien, etc.

Cada pieza suelta, en función de su tamaño y complejidad, se vende por entre diez céntimos y cuatro euros, estando la gran mayoría en el cuartil inferior. Hagan cuentas de las piezas que hace falta vender para amortizar únicamente el molde.

En un polígono de Barcelona, el cual hemos visitado, se encuentra su centro logístico y de distribución. Lo complementan cuatro empresas inyectoras de Alicante, Zaragoza y Sevilla que se encargan de fabricar las piezas y enviarlas a Barcelona. En Barcelona, por cierto, se fabricaban antiguamente las piezas de la Tente original. Un círculo que se cierra.

En la central logística de Tente hay en torno a 1.000 pequeñas cajas de producto, cada una con una pieza distinta, una referencia única en función del modelo y el color. Si multiplicamos por las cientos de unidades que hay en cada una salen centenares de miles de piezas esperando a ser compradas por alguno de los entusiastas de la marca. Para finales de febrero serán unas 3.000 referencias distintas. Más adelante esperan llegar a las 6.000 que tienen como objetivo final. José Luis se ufana de que ciertas piezas con décadas de vida son ahora impresas en colores inéditos, algo que solo los expertos en Tente pueden detectar.

En el primer mes y medio de vida de esta nueva etapa (la web comenzó a aceptar pedidos el 25 de octubre) han recibido unos pocos centenares de pedidos que se dividen básicamente en dos tipos de clientes: los que quieren completar sus antiguos sets con piezas concretas que faltan o se extraviaron, y los que han aprovechado la reinauguración para encargar las piezas suficientes para construir sets totalmente nuevos. Los primeros compran unas pocas piezas. Los segundos, cientas, a tenor de algunos albaranes que hemos podido observar en la planta logística.

Esa es una de las claves de esta primera fase: Tente no puso a la venta sets completos hasta casi dos meses después de la apertura, cuando han llegado los primeros buggies, pero buena parte de sus clientes, los fans que no han dejado de lado esta pasión pese al cierre de 2007, tienen conocimientos y material suficiente (como los manuales de instrucciones recopilados por las plataformas de entusiastas de este juego) como para poder crear los suyos propios a partir de piezas sueltas.

Esa siempre fue la gracia de Tente, explica José Luis. Cuando construías un juguete de construcción de otra marca, apenas podías hacer nada más con él, las piezas eran muy específicas para ese set. En cambio, con Tente era muy fácil deconstruirlos y crear otros nuevos a partir de tu imaginación, era un juguete más imaginativo. Una curiosidad: para este reportaje hemos mantenido conversaciones con miembros de Units y de las comunidades que siguen a Tente. Todos ellos, clientes de esta en su infancia, han acabado estudiando carreras como Arquitectura o varias ingenierías. Y todos apuntan a Tente y otros juguetes de construcción como responsables en buena medida de haber marcado así sus carreras profesionales.

El cliente principal de la nueva Tente tiene entre 40 y 50 años, sus nuevos fundadores apuntan a la necesidad de buscar otros más jóvenes, como sus hijos, para que la empresa pueda ser rentable

Aquí surge otra pregunta clave: ¿a quién va dirigido Tente en este regreso? En sus mejores años, Tente era un juguete que arrasaba entre niños y preadolescentes. Muchos de los que se han mantenido leales al juego son aquellos niños, que han ido cumpliendo años y hoy se encuentran entre la cuarentena y la sesentena, como corrobora José Luis: Nuestro cliente tiene una media de edad de 50 años. La idea es conseguir una base de clientes mucho mayor que la actual, y eso también pasa por lograr que esos padres transmitan el juego a sus hijos, cuenta. La nostalgia ha mantenido viva la llama de Tente durante estas dos décadas, pero hace falta mucho más que nostalgia para construir un futuro rentable para este relanzamiento.

Una de las opciones para que un juguete así se expanda y logre disparar el interés de la clientela joven es la venta de productos franquiciados, de sagas míticas que se vendan por sí mismas, como Disney, Marvel, Star Wars… No es algo que se contemple —ni mucho menos— a día de hoy. Por ahora, y por el tipo de empresa que somos, estamos abocados a ser un juguete libre, con nuestra imaginación, sin irnos a franquicias. Eso es otro tipo de negociación. Si Star Wars quiere venir para que repliquemos su franquicia de manera free estaremos encantados, pero lo vemos lejano, explica el director riendo.

Una comunidad perenne

Tenteros es una de las dos comunidades que se han mantenido activas en torno a Tente. La otra es La Tenteteca, vigente desde 2005, con Dani Zarzuelo y Sergi Expósito como fundadores. Ellos también trataron de recorrer un camino similar al de iUnits, sin éxito. “Nosotros nos alegramos de esta iniciativa, es compleja y muy valiente, aunque siempre te queda un poco que has ido con buenas intenciones a Borrás, te prometieron cosas y luego no fructificaron”, explican.

La Tenteteca, la otra comunidad de entusiastas de Tente, trató de establecer conversaciones con Borrás en el pasado para un relanzamiento similar, sin éxito

Desde esta comunidad ven un desafío mayúsculo un relanzamiento así, sobre todo en la parte logística y de distribución. Para hacer un modelo ya hay que seleccionar los tipos de pieza, colores, etc. que los componen, embolsarlas… Eso ya es un un trabajo ingente, es un buen reto. Han sido muy valientes, es encomiable que se hayan metido a producir piezas, y les estamos muy agradecidos. Igual no sabían ni dónde se metían, pero se les tiene que felicitar. Desde aquí les mandamos todo nuestro apoyo, y su necesitan algo de La Tenteteca, les ayudaremos en todo lo que podamos, dice Daniel. Matiza Sergi que “da un poco de pena que no hayamos participado en absoluto en este relanzamiento, aunque les hemos hecho toda la difusión que hemos podido”.

La actividad de estas comunidades no se ha detenido con el paso del tiempo, ni siquiera durante el larguísimo letargo de Tente, que acaba de retomar su actividad en nuevas manos. Desde La Tenteteca hacen una última consideración: lo conveniente de encontrar un punto dulce, como la Tente original. Sets que contengan tantas piezas como para que sea algo divertido, y al mismo tiempo las mínimas posibles para que sea lo más rentable posible. Eso marcó a la Tente de antaño, la gente de marketing fijaba horquillas de precios para cada tamaño de caja, y con esos precios los diseñadores creaban modelos para que saliese rentable su venta. El precio lo marcaba el número de piezas.

La aventura de Tente en el siglo XXI, que cuando empezó parecía haber liquidado las aspiraciones de este tipo de juguetes, acaba de comenzar. Las piezas se venden sueltas, el modelo online cambia las reglas de la distribución, y poco a poco se van animando con los primeros sets completos. La comunidad de nostálgicos de Tente ha mantenido el interés vivo, ahora queda ver si, como apuntaba José Luis, iUnits consigue que ese interés sea traspasado a las nuevas generaciones.

2 Me gusta

Yo de pequeño siempre preferí TENTE a LEGO. Me iba más el tema bélico y era más mucho más realista. LEGO lo veía muy infantil y cuadriculado. Era como comparar 240p con 480i.

1 me gusta

Dejo hilo ya abierto del post: