Anécdotas relacionadas con los videojuegos

Bueno, amigos, os cuento algunas mías.

De jovencito al encantarme (al igual que ahora) los coches teniendo además mi padre un taller de reparación de vehículos multimarca, pues ni corto ni perezoso me dio por lavar el de los vecinos al comprar mis padres un apartamento en el año 1982.

El buen feeling con muchos vecinos hizo que durante dos o tres meses (no recuerdo exactamente) lavar los coches a 500 pesetas por fuera, 1.000 interior y exteriormente, al tener la urbanización un lavadero con una manguera.
Bajaba mi cubito todos los fines de semana, lo llenaba de agua y con la gamuza entretenerme a base de bien, dos o tres coches al día entre los sábados y domingos, ya que el principal objetivo era el de reunir las 30.000 o 40.000 pesetas que costaba la Atari 2600 a comprar en la ferretería cercana al taller.

Si, como bien habéis leído una ferretería importante la cual se dedicaba a vender también electrodomésticos, consolas de videojuegos y ser un pequeño videoclub.
Incluso hoy en día podría pedir una Nintendo Switch y pagarla poco a poco por la confianza y décadas como clientes de ellos. Sin ninguna parafernalia informática actual conmigo, salvo la de apuntar el dinero que se entrega.

Y así fue el conseguir la consola que vino con las dos palancas y las dos ruedas como mandos para los juegos deportivos. Por supuesto no me contenté con solo el juego Combat. Como juego que acompañó al pack fue el de Asteroids.

Y si bien me propuse posteriormente comprar una bicicleta que rondaba las 50.000 pesetas la verdad es que ya terminé un poco hartándome, aún así muchos fines de semana posteriores me sacaba algún dinerito como para poder pagar las 6.990 pesetas de cada cartucho que compraba en dicha ferretería todos los sábados.

Fue una época gloriosa.

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Qué bonita anécdota @Bully.

Cuando era pequeño, sobre los 8 o 9 años, era asiduo a un videoclub del barrio. Con el paso del tiempo se generó una relación de amistad entre mis padres y la propietaria y, por extensión, hacia mí. No recuerdo exactamente cómo fue el asunto pero, en verano, me dedicaba a ir cada mañana unas 4 horitas a echar una mano. En esa época había una buena afluencia de personas, por lo que siempre había VHS que reponer, puntos de “alquilado” que quitar, ordenar las películas en las estanterías…

A cambio de esa pequeña ayuda, que para mí era puro ocio y una compañía maravillosa, podía alquilar un juego durante un día. Así fue como conocí parte del catálogo de PSX, y dónde pude jugar todos los Crash, Spyro, Klonoa, Croc… Metal Gear Solid, Final Fantasy VII… Y otros tantos de otras plataformas, como Banjo & Kazooie, Goldeneye, Perfect Dark… Uno de los que me encantó en su momento fue el Dragon Quest Monsters de GB (no recuerdo su nombre exacto).

Terminó cerrando cuando era adolescente y, por desgracia, creo que no conservo nada de allí. Tal vez algún regalo de mi madre, pero no sé a ciencia cierta si vino de ese videoclub.

Eran buenos tiempos.

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Yo ir a ver Rocky V al cine, pasarme antes por la sala de maquinas que estaba cerca del Cine y dejarme demasiada pasta en ella, en concreto en el Hammerin’ Harry y quedarme sin verla :rofl:

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Buenas también las vuestras chicos.

Otra que recuerdo como si se tratara de ayer mismo fue la de ir con mi madre y mi abuelo a Granada a ver a unos familiares. No sé cómo fue pero terminamos uno de los días que allí pasábamos en Galerías Preciados, seguramente para ellos comprar algo de comida, pero yo me desvié al llamarme la atención el stand que allí tenían de Nintendo, por aquel entonces con Nes a 20.000 pesetas.
¡Qué bonitas cajitas todas ellas bien apiladas diciendo de llevarme contigo!

Me dije que se trataba de bastante dinero ya que tenía pensamiento de comprar en unas pocas semanas posteriores la Master System, sin embargo ¡anda, con menudo sorpresón me percaté estando justamente al lado izquierdo del stand de Nintendo! Estante con estante en uno de los principales pasillos del centro comercial.

Ni más ni menos que una clónica de Nes llamada Bit72, una rareza a día de hoy, por la mitad de precio y con la que el vendedor me aseguró que se trataba de una Nes más económica y que no tendría problema alguno en poner todos los juegos del catálogo de la original.

Pues sin más me la llevé, la guardé en el Volvo que tenía en la época como quien no quiere la cosa sin percatarse mi madre y abuelo.
Bendito Volvo.

Dejándola en un ladito del maletero como si fuera una caja que por allí se encontraba, je.

Y bueno, si, en efecto el comercial me dijo una verdad como un templo, ya que cada fin de semana me dirigía a un videoclub que estaba en Campello para alquilar tres juegos distintos.

Todos, absolutamente todos a la primera hacían acto de aparición. Dicha consola le hizo compañía a la Atari 2600 echando una impresionantes partidas que a la hora de comer tan solo dejando acabada una fase en determinado juego, apagaba la tv para que al acabar de comer retomar la partida tras volver a encender esa magnífica Radiola hi-fi.

EDITO para poneros una foto de dicha consola, aunque no la recuerdo exactamente.

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